Nunca es lindo volver a escribir acá, sobre todo porque la única razón que me arrastra a este lugar cual individuo que deambuló 20 días perdido en el desierto en busca de agua, es el hecho de haber pasado por un evento canónico . La realidad es que los últimos 7 días me encontré vagando alrededor de la idea de volver a hablar con mi ex. A pesar de que varias personas me dijeran que no era la mejor opción, decidí hacerlo igual (porque amo equivocarme y darme la cabeza contra la pared, es necesario para aprender supongo). Entonces todo se resume en que ayer le mandé la solicitud a mi ex, vamos a decirle Juan. Cuando me la aceptó le mandé algo que decía en pocas palabras "Hola Juan, espero que andes bien. Me gustaría retomar la amistad que tuvimos (si es que la tuvimos), creo que las razones por las que dejé de seguirte hoy en día no son válidas. Son estúpidas. Pero tampoco quiero forzar nada...". El vio el mensaje casi instantáneamente y contestó algo que no veía venir... bási...
¿No te pasó, alguna vez, darte cuenta de que habías idealizado una banda a alguien que no era TAN así como tu imaginación lo planteaba? ¿Y cuando pinchaste el globo de la ilusión, caíste en la cuenta de que eras fantasiosa y todo el malestar que pasaste por esa persona no lo valía? Bueno, me pasó. Me pasó a mi que me creo muy racional pero en ese momento (hace 2 años), claramente no era una cualidad que aplicara a mi persona. Todo empezó por chat, nos conocimos por una aplicación (como la mayoría de las personas de mi generación) y jamás pensé que podía llegar a obsesionarme tanto con alguien como lo hice con él. Hablábamos todos los días, muchas horas al día. Mantenía conversaciones en tiempo real (cosa extraña en mí) y dormía un par de horas a la noche porque me quedaba hablando con él toda la madrugada. Me ponía feliz cada vez que recibía un mensaje o una foto suya. Cada vez que me contestaba una historia o me compartía música. Ahora que lo pienso, lo conocí en una etapa de mi ...