¿No te pasó, alguna vez, darte cuenta de que habías idealizado una banda a alguien que no era TAN así como tu imaginación lo planteaba? ¿Y cuando pinchaste el globo de la ilusión, caíste en la cuenta de que eras fantasiosa y todo el malestar que pasaste por esa persona no lo valía? Bueno, me pasó. Me pasó a mi que me creo muy racional pero en ese momento (hace 2 años), claramente no era una cualidad que aplicara a mi persona.
Todo empezó por chat, nos conocimos por una aplicación (como la mayoría de las personas de mi generación) y jamás pensé que podía llegar a obsesionarme tanto con alguien como lo hice con él.
Hablábamos todos los días, muchas horas al día. Mantenía conversaciones en tiempo real (cosa extraña en mí) y dormía un par de horas a la noche porque me quedaba hablando con él toda la madrugada. Me ponía feliz cada vez que recibía un mensaje o una foto suya. Cada vez que me contestaba una historia o me compartía música. Ahora que lo pienso, lo conocí en una etapa de mi vida donde no sabía quién era. Donde mi vida carecía de emoción y él me hacía sentir vista, importante y escuchada. Comprendida y no juzgada.
No voy a mentir, nuestras conversaciones eran 60% charla y 40% sexting. Era la primera vez que tenía este tipo de dinámica por chat con una persona, y se sentía nuevo y emocionante.
Ahora me doy cuenta que buscaba la validación del otro, no solo emocionalmente, sino intelectualmente y físicamente. Qué peligroso.
Pasaron 2 o 3 semanas y decidimos vernos. Era la primera vez que iba a la casa de alguien que no conocía, así de entrada. Por lo general, prefiero que los primeros encuentros (no voy a decir citas, detesto esa palabra) sean en lugares públicos y sin lo implicito de tener que coger al final del día.
Ahora que lo recuerdo, fue raro. Todo. Pero al mismo tiempo fue el mejor sexo de mi vida, porque compartíamos el mismo fetiche y sumado a lo tan idealizado que tenía a esta persona, en mi mente, todo se sintió mil veces mejor. Dijo e hizo cosas que en otro contexto, con otra persona, no hubiera dejado pasar o inclusive me hubieran molestado, pero con él no. El no podía hacer nada que me molestara, en todo caso la única capaz de molestarlo era yo a el, y no quería eso.
Ese primer encuentro, hace un par de años, quedó guardado en alguna parte de mi memoria y por momentos reflotaba... inclusive habiendo recibido un mensaje días después (de parte de él), diciendo que básicamente *se sacaba el sombrero* por todo lo que yo había hecho, que la había pasado muy bien, pero que ahora "estaba en una" (BIGGEST JAJA EVER) y tenía muchos problemas y que, probablemente, iba a necesitar volver a retomar terapia. En ese momento sentí como si me hubiesen tirado un baldazo de agua fría, hubo algo que no me cerró pero ¿a quién le gusta sentir culpa? ¿a quién le gusta quedarse pensando en que hizo algo malo y que por eso deciden ghostearte? A nadie.
Las semanas siguientes no fueron fáciles. Lloré (era la primera vez que lloraba por alguien), me enrosqué por demás y pensé que todo había sido mi culpa, que probablemente había dicho o hecho algo que incomodó... o al menos eso prefería creer. Siendo completamente honesta, muy en el fondo, sabía que todo lo que me había vendido hasta el momento había sido con el único objetivo de garchar y alejarse para seguir con su vida. Hay personas de mierda, claramente este es un ejemplo. Un consejo; no sean como él.
Empecé a hacer terapia de nuevo, no voy a decir por él, porque sería responsabilizarlo de TODO lo que me pasaba en ese momento, y no era así. Pero sí es verdad que él fue el principal motivo por el que retome psicoterapia. En retrospectiva, fue algo necesario y algo bueno salió de toda esa situación.
Continué con mi vida, seguí saliendo con gente. Mucha. Da risa la cantidad de tiempo que destiné a tener "citas" con gente random. Persona que conocía, persona que me invitaba a salir; persona con la que terminaba saliendo en el 80% de los casos. En ese momento lo tomaba como un deporte; era buena, increiblemente buena. Eso me sorprendió mucho; la facilidad con la que se me daba charlar con gente random (en la vida real), siendo que siempre fui vergonzosa e insegura.
Si me pongo a pensar, todos esos meses en donde me desconecté de mi carrera (a la que dejé completamente en segundo plano), estaba tratando de encontrar a alguien que me validara tanto como él. Y no lo conseguía... salí con chabones a los que les parecía interesante o sea KHE. Que verdaderamente sentían interés por mí y no eran solo ganas de coger (o al menos eso parecía)... que me preguntaban cómo estaba y me contaban cosas de su vida, que se interesaba por conocerme y no eran autorreferenciales. Personas que eran completamente opuestas a él... y eso me la bajaba.
Creo que por esa razón ninguno prosperó. El año pasado salí con más gente de la que puedo recordar (mi yo de 15 años no lo creería), sin embargo, ninguno de todos ellos me hizo sentir insuficiente o no interesante, algo que necesitaba inconscientemente. Tóxico de mí hacia mí misma, increíble.
Todo esto lo trabajé sola, ayer. Me di cuenta de tantas cosas, que a simple vista parecen obvias pero que por alguna razón, cuando le pasan a una, son difíciles de dilucidar. La pregunta sería ¿y por qué decidiste trabajarlo ayer si esto pasó el año pasado? La respuesta es más compleja de lo que uno supondría.
Resulta que todo el trabajo de introspección que había hecho los 2 ultimos años desde que lo conocí a él, parece que no resultaron suficientes, por lo que recaí. Es más práctico hacer la analogía con una droga, porque en el fondo, toda obsesión o vicio es semejante a una droga desde el punto de vista bioquímico.
Vamos a decirle Pablo para no exponerlo, porque forra no soy. Con Pablo nunca nos dejamos de seguir y creo que ese fue el primer error después de la vez que nos vimos. ¿Quién en su sano juicio y con suficiente amor propio, hubiera seguido teniendo contacto con la persona que la hizo sentir el ser más descartable del mundo? ¡¿QUIÉN?!
Después de un tiempo reapareció, me contestó una historia, me contestó otras. Le ponía mg a mis publicaciones y a veces hablabamos. Fingí demencia (nota: si tienen algo de dignidad, NUNCA FINJAN DEMENCIA). Los meses pasaron, y hablabamos muy de vez en cuando, ya no era lo mismo pero de alguna forma a mi ego le gustaba saber que me tenía presente. Que todavía tenía algo de interés en mí, porque obviamente BIANCA NECESITA QUE LA QUIERAN Y LA VALIDEN Y LE DIGAN QUE ES SUFICIENTE.
Mientras tanto yo seguía con la facu, rindiendo finales, estudiando y saliendo cada tanto con algún random de internet. Pero aún así, no podía evitar acordarme de él, y de lo que mi memoria había decidido almacenar como "el mejor sexo de mi vida" (debería enjuiciarme a mi misma por estafarme de esa forma, ya van a entender porqué).
Eventualmente iba a pasar, era sabido. Nunca fui una persona demasiado sexual (o al menos eso pensaba) pero hablar con el me hacía acordar a la vez que estuvimos y despertaba el deseo, extrañamente... a pesar de lo mal que la había pasado después de vernos esa vez. Así que el sábado le pregunté si el domingo hacia algo (ya veníamos hablando, raro), y quedamos en juntarnos en su casa.
La situación fue una verga desde el momento 0. Primero me dijo "vamos viendo pero por el momento sí", después me cambió el horario y me dijo que "le habían organizado una comida en el dpto a la noche" así que no iba a poder, pero que "me podía ofrecer dormir siesta a la tarde". Claramente no estaba en mis planes tantos cambios, pero en el fondo (con esto me refiero a mi instinto) sentía que por alguna razón ir a verlo no era un buena idea. Decidí jugar la parte de "cool girl" ergo me adapto a tus necesidades y disponibilidad, así que fui.
Lo recuerdo tan vívidamente (porque literal fue hace unos días) pero era la primera vez en la vida que me sentía tan ansiosa por ver a alguien, en el mal sentido. Me acuerdo que me bajé del colectivo y sentí como me empezaban a transpirar las manos al mismo tiempo que una ola de calor y temblor me recorría de arriba a abajo... no lo entendía.
Le mandé un mensaje diciendo que estaba a unas cuadras y cuando llegué al edificio me dijo que ahí bajaba. La verdad es que fue raro, desde el inicio (y voy a repetir la palabra "raro un millón de veces más, porque no hay otra para describir la situación). Subimos, le confesé que estaba muy nerviosa y no entendía porqué, que seguramente era por haber organizado todo tan sobre la marcha, repentinamente y con alguien con el que no conectaba ni emocional ni intelectualmente. Obvio que esta última deducción la hice después.
Me ofreció un té. Hablamos. Silencios incómodos, muchos, como nunca. Nos fuimos a acostar porque le dolía mucho la cabeza pero claramente sabía que no ibamos a dormir. Garchamos (Dios, qué raro fue todo). El peor sexo de mi vida. No voy a entrar en detalles porque soy conciente de que todo lo que alguna vez pisó el ciberespacio, queda ahí, así que prefiero guardarme un par de cosas pero QUÉ RARO TODO.
Todo terminó cuando él acabó. Me acordé de la primera vez que cogí con alguien, todo terminó cuando el acabó también, con la pequeña diferencia de que a la otra persona sí le importó mi placer y no fue todo raro como con Pablo.
Me ofreció otro té y me dijo que "no me iba a echar después de coger, que no era una mala persona", a lo que le contesté "qué bueno, porque serías una persona muy horrible si hicieras eso". Tensión. El té estuvo bien, hablamos un poco más y ahora sí lo sentí un poco más relajado y abierto pero me cansó lo egocéntrico y autorreferencial que es. Terminé el té rápido y bajamos para que me abriera la puerta.
La despedida tuvo sentido ahora que lo pienso... le dije "éxitos" porque no me salía otra cosa. Creo que mi subconsciente sabía que no lo quería volver a ver más, que no la había pasado tan bien y que fue raro, muy raro. Él me dijo "gracias, un placer" y le dije "igualmente", a lo que me contestó "nos vemos" y le respondí de la misma forma porque no sabía que decir. Me fuí, no miré atrás, tampoco lo miré a él cuando me despedí, solo quería irme de ahí.
Como no podía ser de otra forma me fuí a tomar un helado y reflexionar un poco sobre lo que había pasado. No tarde ni 10 minutos en desahogarme mandandole mensajes a GGG un amigo, porque sentía que no podía guardarme tanta información... necesitaba decirla en voz alta para organizar mi mente.
Terminó el fin de semana largo y volví a la rutina, al menos eso intenté. Me costó, mucho más de lo que me gustaría admitir. Terminaba pensando en el domingo, en lo extraño que había sido todo (para mí, al menos) y decidí ver unos videos que me aparecieron en la página de inicio de YouTube. Como si el destino (algoritmo) supiera qué era lo que estaba necesitando. Ví 4 videos de 20 minutos pero al terminar el primero ya me había dado cuenta de que no podía seguir teniendo presente a Juan en mi vida, no lo merecía. Mi yo de 10 años que buscaba validación todo el tiempo no lo merecía, mi yo de 26 tampoco lo merecía. Merecía algo mejor. Así que eliminé el contacto de WhastApp y decidí bloquearlo por 30 segundos en Instagram, después me arrepentí y pensé que ese acto era darle mucha importancia, así que lo desbloqueé pero lo dejé de seguir y por ende, hice que él me dejara de seguir a mí también.
Todo esto pasó ayer, y no puedo explicar la TONELADA que me saqué de encima. Lo liviana que me siento ahora... no sé si tendrá alguna explicación pero tiene sentido, en alguna dimensión, de eso estoy segura.
La moraleja de todo esto (o un par al menos) es bastante básica:
- TRABAJA EL AMOR PROPIO; sepan que son suficientes y que no dependen de la validación ajena (por más cliché que suene, es la posta, te salvás de muchos quilombos innecesarios).
- CONFIA EN TU INSTINTO (el famoso "gut feeling"); si tenés ganas de escapar o sentís que no deberías estar ahí o haciendo algo que te deja pensando MUCHO, no lo hagas. Salí, es válido.
- NADIE ES TAN PERFECTO COMO TU PSIQUIS LO RECUERDA; sobre todo si registrás que lo idealizabas a niveles estúpidamente cringey (y no olvidemos que la perfección no existe amor, ¿no? detalle no menor)
- NO PODES CAMBIAR A LAS PERSONAS; no viniste a salvar ni cambiar a nadie, pero podes elegir mejor con quién te vinculás, preservando tu salud mental.
- LA QUÍMICA EN EL SEXO ES CLAVE, PERO más importante es que el otro te escuche, que se interese por lo que te genera placer y respete tus límites. A veces parece que no hay compatibilidad, pero el estar abierto al diálogo y poder hablar de tu sexualidad sin miedo al prejuicio configuran un espacio seguro para el desarrollo de encuentros sexuales placenteros y de crecimiento para las partes involucradas.
- HAY MÁS PERSONAS EN EL MUNDO (Y PROBABLEMENTE MEJORES); parte de las razones por las que no soltaba a Pablo era porque en mi imaginario, nadie me iba a coger como él (todavía no sé como funciona mi memoria porque CLARAMENTE NO FUE COMO LO RECORDABA), nadie iba a estar dispuesto a cumplir mis fantasías como él porque sentía que el sexo masculino es demasiado prejuicioso como para hacerlo, pero decidí convencerme de que no es así, que no está bueno generalizar porque eso te corta mucho las opciones, y opté por estar más abierta a la posibilidad de seguir conociendo gente.
- ESTÁ BIEN PRIORIZARTE Y ESTAR SOLA POR UN TIEMPO; considero que es necesario aprender a convivir con una misma. Necesitamos conocernos y sentirnos cómodas antes de poder abrirnos a tener un encuentro (de cualquier tipo) con otra persona.
- LA ENERGÍA ES CLAVE; acá podemos disentir dependiendo de si te considerás un persona más espiritual o no. En lo personal no soy religiosa, me considero agnóstica pero algo que no niego y en lo que creo y afirmo rotundamente es en la existencia de ENERGÍA. O sea, somos materia y energía, por eso es importante cuidarnos y elegir con quien nos vinculamos porque las energías se transfieren y después podes quedar muy bien y extasiada como también muy mal y confundida. A mi me pasó lo segundo y claramente era algo que podría haber evitado si hubiese seguido mi propio consejo: el de confiar en el instinto.
Ahora sí, habiendo tirado un par de consejos que puede servirle a alguien como no, me retiro. Me voy más tranquila porque necesitaba expresar todo esto que me estuvo pasando los últimos días en palabras, es mi forma de despedirme de algo/alguien y ponerle un fin habiendo antes rescatado un par de enseñanzas para mi misma.
Si hay alguien leyendo esto, ojalá tengas un hermoso día, o algo similar. Besis, hasta la próxima publicación.
Bianca R. ✨
Comentarios
Publicar un comentario