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Nunca es una buena idea volver a hablar con tu ex, NUNCA.

Nunca es lindo volver a escribir acá, sobre todo porque la única razón que me arrastra a este lugar cual individuo que deambuló 20 días perdido en el desierto en busca de agua, es el hecho de haber pasado por un evento canónico.

La realidad es que los últimos 7 días me encontré vagando alrededor de la idea de volver a hablar con mi ex. A pesar de que varias personas me dijeran que no era la mejor opción, decidí hacerlo igual (porque amo equivocarme y darme la cabeza contra la pared, es necesario para aprender supongo).

Entonces todo se resume en que ayer le mandé la solicitud a mi ex, vamos a decirle Juan. Cuando me la aceptó le mandé algo que decía en pocas palabras "Hola Juan, espero que andes bien. Me gustaría retomar la amistad que tuvimos (si es que la tuvimos), creo que las razones por las que dejé de seguirte hoy en día no son válidas. Son estúpidas. Pero tampoco quiero forzar nada...". El vio el mensaje casi instantáneamente y contestó algo que no veía venir... básicamente me mandó a la mierda de la forma más amable que pueda existir diciendo algo como "Hola Bian, yo ando bien. La verdad no entiendo qué pasó para que me dejaras de seguir ni para que ahora me vuelvas a seguir, pero tampoco es algo que importe. Pasó mucho entre nosotros como para intentar una amistad y no tengo interés en mantener contacto con vos de ninguna forma. Estoy saliendo con alguien y soy muy feliz. Te lo digo con la mejor, ojalá andes bien".

La confusión que generaron esos mensajes era algo nuevo. Era alivio y angustia al mismo tiempo, ¿es posible eso? Saber que había encontrado a alguien y que era feliz me puso muy contenta por él, pero al mismo tiempo no pensé que la contestación por su parte fuera a ser que no tenía ganas de tener ningun tipo de contacto conmigo... El problema no es el rechazo (eventualmente nos acostumbramos), el problema es que yo no lo estaba rechazando a él esta vez, sino él a mí.

Tengo un problema de ego. Creo que tengo el ego muy grande por momentos y la autoestima muy baja por otros. Ese es mi conflicto interno.

Con Juan cortamos en junio del año pasado. Básicamente eramos personas muy incompatibles que nos unía la necesidad de afecto por parte de él (traumas de la infancia), y mi extremada inseguridad y falta de autoestima cíclicos (traumas de la infancia again). No sé si el contestaría lo mismo, pero es el análisis que hice por un tiempo el que me llevó a esa conclusión.

Corté con él de un dia para otro, sin dar señales más que decir casi todos los días a modo de tic "somos muy distintos" cada vez que hablábamos. Cortamos por WhatsApp porque le dije que teníamos que hablar y él no quería esperar a juntarnos en persona, creo que la ansiedad hizo que él quisiera hablarlo por mensaje. A veces las cosas no salen como planeas, el ejemplo más claro es que mi yo ingenua del año pasado pretendía mantener la amistad pero del otro lado el deseo no era el mismo.

Juan fue la primera y única persona que me dijo que estaba enamorado de mí. Fue la única persona con la que desarrollé un vínculo de este tipo... era mi roca. Era el que estaba disponible para mí 24/7, el que no me juzgaba y me escuchaba con amor y atención. Era el que creía ciegamente en mi capacidad para alcanzar cualquier cosa que me propusiera y se bancaba el hecho de que de vez en cuando, mis inseguridades fueran más fuertes que yo. 

Juan era el que me hacía regalos cuando veía algo que le hacía acordar a mí. Era el que me secaba las lágrimas cuando estaba tirada en la cama, mientras pensaba que no tenía idea de qué hacer con mi vida y me sentía perdida. Me abría la puerta del auto y las puertas de cada lugar a donde salíamos a comer.

Con Juan nunca discutimos... él siempre hacía lo que yo decía y eso me molestaba. Me ponía en primer lugar todo el tiempo y decía que era su prioridad. Eso también me molestaba. Me parecía raro que estuviera tan ocupado en hacerme y verme feliz (dicho por él mismo: lo único que quiero es verte feliz y mientras logre sacarte una sonrisa cuando estés triste, yo ya voy a estar hecho)... eso no me sonaba tan bien como hubiera esperado. Me molestaba que dejara de ver a sus amigos porque prefería estar conmigo, no lo entendía.
Me molestaba que no me discutiera nada y nunca me dijera no. Tenía el sí fácil conmigo y eso me hacía sentir especial pero rara... no estaba ni estoy acostumbrada a eso.

Cuando tomé la decisión de ponerle un fin a la relación (después de dar muchas vueltas), el dolor que viví fue puramente egoísta y sentía que no tenía derecho a sentirme mal porque yo había sido la inconsciente que había permitido que el vínculo avanzara al punto de noviazgo. En definitiva, no entendía si había tomado la decisión más acertada al decirle que sí cuando me dijo que quería formalizar. 

Recuerdo esa noche como si hubiese sido ayer... 

Recuerdo que estabamos acostados hablando a 2 segundos de irnos a dormir cuando, sin ningún tipo de indicio, me preguntó si quería oficializar. Esa propuesta hizo que por primera vez sintiera miedo y felicidad al mismo tiempo, porque sabía que con mi inexperiencia en relaciones previas, el nivel de duda que conllevaba mi respuesta no era algo bueno. 

Le dije que sí con esas dos sensaciones en una, y de ahí en adelante la sensación de vacío y falta de sentido en lo que estábamos construyendo no me dejaban dormir. Duramos menos de 1 mes. 

En un momento me pregunté qué hubiese pasado si le hubiera dicho que no estaba segura... pero la necesidad de ser una people pleaser y no querer hacerle daño o dañar lo que teníamos hasta el momento, hizo que automáticamente le dijera que sí, sí quería...

Más allá del dolor de perder definitivamente a alguien que quise (y mucho), sigo sosteniendo que cortar con él fue la mejor decisión. Simplemente eramos muy distintos (como ya lo dije 800.000 veces anteriormente) y, lo más importante, yo no estaba enamorada de él. Me dolía ver todo lo que él daba de su parte y no ser correspondido de la misma manera por mí.

Me angustiaba ver que él sí era capaz de dejar lo que estuviera haciendo en el momento solo para venir a verme si me sentía mal, cuando claramente no hubiera pasado lo mismo de mi parte. Sentía que él merecía alguien que le diera todo lo que él daba, y más... porque es una buena persona. Unos párrafos más arriba dije que mi dolor era (y es) egoísta porque el sentimiento que experimenté se debía al hecho de que iba a perder a la única persona que iba a estar presente para mí de manera incondicional. Fui egoísta porque el llanto nacía del sentimiento de pérdida de lugar seguro que tenía con esa persona, y no por la pérdida de la persona en sí...

Mientras escribía esto me jactaba de que no había llorado por el rechazo explícito de ayer, pero estoy escuchando música y oh casualidad, me saltó un tema de Arcade Fire y me convertí en un mar de lágrimas... Llorar es bueno, ahora me siento más liviana.

Este blog lo creé para hacer catarsis y ventilar sobre mis dramas personales, lo cual hago, pero claramente a veces es bueno guardarse un poco y no mostrarse tan vulnerable con quien esté leyendo esto (si es que alguien lo lee y si es que se puede ser más vulnerable que esto en la bendita internet).

Si estás acá es porque seguramente viviste alguna situación similar alguna vez en la vida (o no, tal vez). Así que si de algo sirve, voy a dar mis famosos unsolicited advices para que sientas que no viniste a leer un drama de medio pelo.

  1. Las decisiones las tomas por algo. Inclusive cuando pensas que no decidis, estás decidiendo. Y si sos ascendente en Escorpio como yo, seguramente lo meditaste un millón de veces antes de dar ese paso.
  2. Podes equivocarte, no es el fin del mundo. Esto en relación al punto anterior... hay decisiones determinantes y otras que tomamos con cierto halo de incertidumbre, sin saber si estamos dando el paso correcto o no. A estas últimas, dejalas ser. Nuestras decisiones nos hacen ser quienes somos y nadie es dueño de la verdad absoluta, permitite equivocarte. Creo que eso es lo más valioso de todo esto.
  3. Aún evaluando cada posible escenario secundario a una decisión, uno no está preparado para lo que va a ocurrir. Somos personas y tenemos sentimientos, a veces ni nosotros mismos logramos comprender por qué reaccionamos como reaccionamos a pesar de creer que estamos preparados para lo que viene y está bien no sentirnos como creíamos que nos ibamos a sentir. 
  4. Volver a hacer terapia nunca es una mala decisión. Como dije antes, probablemente tenga que volver a hacer terapia... esta vez no sería por la misma razón por la que acudí la primera vez, sino por otras cuestiones que no sabía que me interpelaban de esta manera.
  5. Amor no es igual a compatibilidad. Los vínculos interpersonales son complejos, porque nosotros mismos somos complejos. Lo que aprendí con mi primera y única relación es que uno puede sentir afecto por otra persona pero, para mantener una relación, es necesario algo más que el afecto que se tienen 2 personas. Desde mi punto de vista, la empatía, el respeto y el amor no pueden faltar pero no son suficientes como para construir algo más profundo
  6. Sé tu propia hype person. Va a sonar muy cliché pero es algo obvio, trabajar el amor propio es revolucionario. Probablemente lo dije en el post anterior, no recuerdo lo que escribí hace casi un año pero no podés valerte de la aprobación y reafirmación de una persona para construir tu autoestima en base a eso, no es real y no es sano. No digo que tengas que amarte primero para después amar al resto, pero básicamente de alguna forma esa afirmación tiene un tinte de verdad. Uno puede aprender a amarse en compañia de un otro, pero nunca olvidarse que la única validación realmente importante, es la de uno mismo. De lo contrario, las cosas nunca terminan bien y se construye algo sobre una base inestable.
  7. Ser una people pleaser te volverá miserable, atentamente una people pleaser. Como es de esperar, nada que hagas por miedo a no desilusionar a los demás te hará sentir mejor con vos misma. Las decisiones que tomamos nos lleva a consecuencias que son más fáciles de afrontar cuando el paso que diste fue porque pensaste que era lo mejor para vos (y para nadie más que vos) en ese momento.
Probablemente haya dado los mismos consejos en el post anterior (como ya advertí), pero nunca está de más recordarlos.

Sé que empecé diciendo que nunca es lindo escribir acá pero la verdad es que al final de cada texto me acuerdo lo catártico que es poner en palabras lo que rondaba por mi mente, en este caso, la noche de ayer y la mañana de hoy. Ahora, todo lo que me tenía pensativa y un poco angustiada no parece tan doloroso ni tan catastrófico. Recomiendo.

Los dramas no van a faltar (una quisiera que sí, pero hay que ser realistas también). Así que volveré en algún momento a este mismo lugar (espero que dentro de MUCHO tiempo, no me molestaría si pasaran años). Si buscas una forma de desahogarte, agarra un lápiz y una hoja, el celular o la computadora y creeme que algún efecto va a tener (generalmente es positivo).

Hidratate y no mueras de calor, 
atte Bianca.

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